MartÃnez-Conde, Ricardo / Escritor
Si veo un pájaro en el aire me digo: vuela. Si veo a mi amiga me digo: existo (repito, ‘me digoÂ’. Lo cual no es un decir por decir, convengámoslo. Es un decir de duda, pues lo que en realidad me planteo es si yo existo –y ahà está el rintintÃn de la cuestión– en cuanto que considere si ella está por mà o no. Una hipótesis, vaya)...
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Tengo un amigo –multipremiado intelectualmente– al que un dÃa, en comentario fraternal, le expuse: Para mà tengo que, en esta nuestra vida, nadie esencial mente es bueno como tampoco lo es esencialmente malo. Fue al pronunciar esta vieja palabra cuando él –intelec tualmente multipremiado– aprovechó para levantar el dedo y decir:Yo sÃ.
(Y punto).
Nota bene: ahà termina, o comienza, la Historia.