Ondjaki / Escritor
Esta dependencia de la fabulación siempre se hunde en la niñez. Este deseo de escribir no en la página, sino en la propia voz, es una adicción que se convirtió en un niño pequeño. Y se reforzó en un mundo lleno de oralidad. Afortunadamente, Ondjaki no se ha librado de esta enfermedad. Porque lo que hace no es simplemente lanzar una historia en la página del libro. Más que eso: crea una historia para nuestra propia vida. Esta vida nuestra que es la única y milagrosa fuente de suceso. Si hay un viaje, este es: recorrer las diferentes fábulas de nosotros mismos, contarles a los demás sobre esta maravilla. Y confiesa, sin vergüenza pública: mira, estoy siendo éste. Pero yo fui una vez los que murieron. ¿Quién sabe quién seré después de este yo?