Muñoz Fajardo, Ricardo / Escritor
El año 1979 fue el segundo en número de asesinatos, entre setenta y seis y ochenta según las fuentes, en
la penosa lista de muertes ocasionadas por la banda terrorista ETA, solo superado por 1980.
El protagonista, el inspector Manuel Moreno, es destinado allà como una especie de represalia por haber
intervenido en los intrÃngulis que antecedieron a la legalización del P. C. y porque fue uno de los
participantes en que el previsto golpe de estado que se llamó Operación Galaxia se quedara en un intento
y no una realidad.
La palabra de la lengua euskera txakurra se traduce literalmente al castellano como perro, que tiene una
acepción positiva para la mayorÃa que la utilizan, pero también muy negativa cuando quieres denostar a
alguien. A los policÃas del PaÃs Vasco, también a los guardias civiles, se les llamaba asà en el tono más
despectivo posible.
Manuel Moreno, convertido en un txakurra, cuenta de forma muy personal lo canutas que las pasó en el
único año que ejerció allÃ, pormenorizando, llevado el momento, en todas las vÃctimas mortales
ocasionadas por la banda terrorista, también las de los grupos de igual calaña de la ultraderecha, y su dÃa
a dÃa, sin apenas salir del alojamiento en donde ha decidido refugiarse, como un antÃdoto para no
convertirse en el siguiente asesinado de ETA, llegando incluso a barajar la posibilidad de suicidarse.
El inspector Manuel Moreno, con este, es el protagonista de El solsticio de invierno (referido a 1973), El
alba tras la larga noche (a 1975), El odio por las dos partes (a 1977) y Los muertos sobre la mesa o la
difÃcil transición (a 1978). La saga terminará con Ni está ni se le espera, que aunque es una frase famosa
vinculada al 23-F, en realidad se referirá a hechos el año 1983, el primer año del gobierno del PSOE y la
profunda decepción que su quehacer produjo en muchos españoles.