Martínez-Conde, Ricardo / Escritor
Diríase que el verdadero caminante no descansa jamás. De hecho inició su camino al abrirse sus ojos: ahí comenzó el juego de la curiosidad, la vida del entendimiento, la persuasión de los sentidos, la valoración del silencio, la percepción de la música, el amor a la nostalgia. Ahí comezó la vida de la muerte.
¿Cuántos espejos hay en le camino? ¿Cuántos distintos? Eso es el caminar; ese significado. La mismidad de todo.