Enríquez, Rosa / Escritor
Es Rosa Enríquez la que quiere cambiar de piel en cada poema que nos ofrece. Ben, que pasa ciclos solares completos entre uñas y otras, entrega a la criatura que tiene en el mans, persona lectora, es otro xiro alrededor del sol. Si cadra, un xiro a la inversa, unos rincones retrocediendo juntos para recuperar la historia mitológica que dejó a las mujeres en un turbulento silencio y con la intención de contarlas de otra manera. Iso fai Enríquez: vuelve, como Orfeo, para intentar recuperar a Eurídice; Eurídice más sin uñas sumisa y vacilante, tambaleante e incapaz de volver al mundo de los seres vivos. El poeta abraza este mundo mitológico de sumisión femenina e invierte los protagonismos. Los vacastras, las fillas de las minotauras, los mulleres mitad bestia (que xa non vestais nin rindiendo tributos) y la femia mitad humana. O lo que hacen.
Le dije a un poeta en un verso que todo delirio permite una cierta desproporción y podemos decir que este poema es desproporcionado en su realización: un torrente de ideas y discursos que actúa como un corifeo crítico -y críptico, caso hermenéutico, arbustos de la época, incluso agresiva, que utiliza la solvencia lingüística del autor para crear una glosolalia descompensadora. Francés, español, latín, enléanse con gallego para que los nuevos marineros, los que abandonaron Xasón y siguieron su camino liberador porque en medio del poema respiran insobornables / la rabia el descontento y la necesidad.
Es, si cadra, un clavo de venganza contra el universo mitológico, que no se ajustaba a la vuelta que Aristófanes le había dado a través de Lisístrata a la manicura de los hombres. Es necesario que, de manera a veces delirante, los culíes cuenten con un poeta que conozca bien al minotauro que habla desde fuera del texto y que refrena los movimientos de los centauros y sátiros, y aliente a los uranianos, los cowstras, los toros. , los centauros, y busca para las mujeres una voz que han perdido en la mitológica misoxiny que sigue siendo el fundamento de nuestra cultura como la parte más occidental del Mediterráneo, un cuento que continúa en nosotras, una filosofía donde Hypatia, Hipparchia o Aspasia son desconocidas.
Cantera de emma
minotaure viento auga
vimbio solar infinito
el resultado de un pacto simbólico
con su dibujo de múltiples
hilos así como la ruptura de este tejido
minotaure vive fuera del texto
las cosas para dicir hay
plántulas rojas aplastadas