Gas Serra, Anna / Escritor
más doloroso que una bestia
humanizada, me mutila
apáticamente con la misma
elegancia fácil con que
corta el tofu. chupa mis huesos
para separarlos del pecado
y prende fuego a cada recuerdo.
luego me convierto en fiebre gelatinosa vibrante
y ocupo inmóvil el absurdo espacio
entre dos grietas.
cómo arrancar una granada y teñir la blusa con las gotas color sangre y luego mirar los trozos redondos todavía empapados en la pulpa de la fruta. meter las manos en la pulpa, más curiosa que sabiamente, primero las yemas de los dedos, luego las uñas, esparcir los granos contra la cáscara de la granada, terminar tirándola contra el suelo. mira como se derrumba sobre el azulejo, manchando ahora la cocina, los pies. cómo observar todo esto sin emitir ni un sonido, cómo apreciar el escenario granate ya teñido, lo sucio, desde una experiencia muy pequeña y muy preciosa, como una forma de conocimiento.
de ahí la lengua de ántrax de Anna Gas.
este libro es un gran avance de descubrimientos, de una mirada sobria que se ajusta a la precisión de los detalles con coherencia, pero no con cinismo. la voz poética sabe de la supervivencia, de la inhumanidad, del cuerpo desnudo, de la traición, del milímetro. lo cuentan sin adornos, como quien irrumpe en la habitación de un extraño con la cama a medio hacer y la ropa del día anterior cissada en la silla. con esa honestidad radical e íntima, como desgarrar la granada, así la lengua de ántrax de Anna Gas.
gracias a Antón Blanco Casás por traernos esta voz necesaria.
huerto de nogales