AA.VV
Hay una antigua canción infantil, probablemente de origen ibérico, que entre sus versos enumera las cualidades necesarias de una mujer: que sabe coser, que sabe bordar, que sabe abrir la puerta para ir a jugar . El último y más importante requisito que ha de tener la niña es saber abrir la puerta para ir a jugar.
La frase, que a los niños les suena indiferente, despierta inquietud a medida que crecemos y le buscamos algún significado. Julio Cortázar da título a un ensayo publicado en Última ronda , donde trata sobre el erotismo en el arte latinoamericano. Para él, en un recorrido teórico que es un manifiesto a la vida, de eso se trata: de abrir la puerta para ir a jugar .
Las Brujas de Blergh saben abrir puertas para salir a jugar, entre costillas de palabras y pieles, atacan con humor a obispos y machos alfa, los blancos móviles de esta época de horrores y abren puertas en una constelación de crudo pero signos palpitantes.