Quintana Silva, Maria / Escritor
Una noche, los árboles del bosque decidieron que era hora de arrancarlos de raíz y marcharse. Arrancaron sus raíces y se arrastraron por los campos. De camino a la escuela, Goran pronto se dio cuenta de lo que estaba pasando... Todos los árboles habían desaparecido y se podían ver agujeros donde solían estar. Desconcertado, corrió a casa para averiguar si el árbol de su jardín también había desaparecido. Amaba ese árbol, solía ser su amigo durante la primavera cuando se columpiaba en sus ramas, y también en el verano cuando sus hojas lo protegían del calor del sol. Al comprender las consecuencias que esto tendría para los animales, los humanos y el medio ambiente, se dispuso a contrarrestar el daño que ya se había hecho.