Sarmiento Allendes, Alexis / Escritor
La mente del ser humano es como un paracaÃdas: solo funciona si la tenemos abierta Albert Einstein Alexis Sarmiento, psicólogo de mente analÃtica sobrecargado de teorÃas cientÃficas, se atrevió a salir de la zona de confort del intelecto y hacer un viaje hacia su propio interior a través de esta terapia y se encontró con un universo infinito de posibilidades que resquebrajaron su lógica. Expone aquà lo que fue descubriendo en sà mismo y lo que surgió en miles de sesiones con sus pacientes: Regresiones a hechos de la infancia de esta vida, del perÃodo del vientre materno, traumas que surgÃan repentinamente desde vidas pasadas. Captó que no se llega ahà para curiosear, sino para liberar energÃa atrapada. Encuentros con maestros ascendidos, guÃas, seres de luz, hecho que ocurrÃa a los más escépticos, o el contacto con familiares fallecidos, cuyas almas dieron mensajes en sesiones. Y algo inesperado: La aparición de almas perdidas adheridas al aura de infinidad de personas –atraÃdas por los vicios, las crisis de pánico y por la rabia, la pena, la idea suicida–, succionando energÃa e influyendo en ellas, sin que siquiera lo sospecharan. Incluso hubo contactos extraterrestres. Todo ello lo fue documentando, guiado por mensajes que en sesiones le señalaron al autor que debÃa comenzar a escribir sobre todo lo que se le entregaba. Con mente abierta decidió investigar a más de 50 autores de diferentes épocas, entre ellos Allan Kardec, Yogananda, Brian Weiss, José Luis Cabouli, Conny Méndez, Tom Heckel, Edith Fiore, Osho, Xico Javier, Hermes Trismegisto, RamatÃs y muchos otros. Asimiló que el método cientÃfico es solo una parte del Todo: Lo concreto. La otra, la sutil, es el sexto sentido y su vehÃculo: La intuición. Yin y yang sintonizados y no simple imaginación ni brote psicótico. Vivimos en un universo sin lÃmites, nuestro único lÃmite es la ignorancia. Este es el resultado final del viaje interior del autor durante años, que se transformó en una investigación metafÃsica a la que cada lector, escéptico o no, tendrá acceso solo si se lo permite a sà mismo.