Sinclair, Anne / Escritor
Me negué durante mucho tiempo a imitar a los compañeros que publican sus Memorias, convencido de que su ego merece exhibición y que los episodios de su vida personal y profesional despiertan interés. El periodismo es una profesión como cualquier otra y la televisión a menudo es solo una fábrica de globos. A todos los que me interrogaron sobre este tema, les seguà declarando que en este pequeño juego narcisista, no me tomarÃan. Publicar esta obra me obliga a comerme el sombrero. Aquà estoy, a mi vez, atrapado en esta paradoja: escribiendo como todos los demás, esperando interesar a todos en una vida que no serÃa la de todos. Tienes que aceptar tus contradicciones y no tener miedo de negarte. Está dichoÂ…
Las personas que conozco me miran como un viejo conocido al que asocian dos imágenes contradictorias: el presentador de un programa que fue famoso hace más de veinte años y que permanece en la memoria colectiva; la mujer que, a regañadientes, llegó a miles de titulares con motivo de un escándalo planetario que involucraba a su marido. Al no ser solo uno y no reconocerme en el otro, me pregunto qué, de todo esto, puede seguir siendo relevante.
Intentaré ser justo. No exhaustivo pero sincero. Hablaré de mis padres, de esta infancia muy protegida que pudo haber puesto fuera de mi alcance las armas necesarias para luchar en la vida; Convocaré a algunos personajes pintorescos que he tenido la oportunidad de conocer y trataré de pintar el retrato más fiel posible del mundo mediático tal como lo he conocido; Evocaré las grandes alegrÃas de la vida y las pruebas que la han marcado ... "