Sagesse Sequeiros, Marie de la / Escritor
Sin la resistencia vendeana, sin el sacrificio de sus héroes, de sus mártires y de lo más puro e inocente que tenÃan: los niños y bebés lactantesÂ…, jamás hubiésemos podido comprender la perversidad intrÃnseca de la Revolución Francesa. Su sangre no fue derramada en vano. Dios estaba con ellos, mostrando -paradójicamente- su poder, en la debilidad del pueblo. “Por su sacrificio -señala el Cardenal Robert Sarah-, los vendeanos impidieron que la mentira de la ideologÃa reine como soberana. Gracias a ellos, la revolución debió sacarse la máscara y mostrar el verdadero rostro de su odio a Dios y a la Fe. Gracias a los vendeanos, los sacerdotes no se volvieron esclavos servilesde un estado totalitario, pudiendo permanecer libres para servir a Cristo y a la Iglesia (Â…). Los cristianos, ¡necesitamos este espÃritu de los vendeanos! (Â…) ¡La sangre de estos mártires corre por nuestras venas, seamos fieles a ella! ¡Todos nosotros somos espiritualmente hijos de la Vendée mártir!”