Slavici, Ioan / Escritor
Tan pronto como llegó a casa y se quedó sola, comenzó a darse cuenta de todo lo sucedido y a llorar amargamente, lágrimas de dolor y vergüenza. QuerÃa terminar sus dÃas pensando en cómo, poco a poco, fue cayendo y hasta dónde llegó en su caÃda. Y no llegó a donde estaba por ignorancia, sino conociéndolos todos, comprendiendo los desafÃos que le planteaban y sintiéndose más fuerte que para tener miedo. Y ahora no podÃa dar marcha atrás ni detenerse. Se consideraba desdichada, humillada, desdichada, apartada, pero su alma estaba llena de una dulzura indescriptible, y cerró los ojos para no ver más nada de lo que pudo haber conocido en Ioc.
- ¡No me importa! ¡No me importa! ella gritó. ¡Entonces me mato!
Pero al final se quedó dormido y al dÃa siguiente, cuando despertó, las cosas le parecieron completamente diferentes.