Gessen, MerlÃn / Escritor
Cuando vemos en retrospectiva la historia de la humanidad, observamos que hasta hace poco se pensaba erróneamente que comer era solo un acto instintivo, y que el mundo de la cocina estaba conformado por solo dos protagonistas: los comensales y los cocineros.
Desde finales del siglo XX y los primeros años de este, ha crecido el interés por la gastronomÃa gracias a los avances cientÃficos y tecnológicos que permiten indagar en los procesos que desarrollan nuestro cerebro y nuestro cuerpo alrededor de la comida.
La NeurogastronomÃa toma para sà estos avances y nos enseña que cuando entran en juego nuestros cinco sentidos y otros aspectos psicológicos como las emociones, la expectativa y la memoria, la perspectiva cambia. Es por esto que somos capaces de recordar nuestra infancia con tan solo probar un sabor particular o sentir un olor; en consecuencia, podemos afirmar que también comemos con el cerebro.
Comer no solo es un acto de supervivencia. Desde el momento en que todos los sentidos intervienen en la experiencia del sabor y creamos nuestras propias interpretaciones de los estÃmulos externos, creamos una cultura: la gastronomÃa.