González Toriza, José / Escritor
Muchos animales se quedaron a vivir con Noé después del Diluvio Universal
y quiso el Creador, que Noé permaneciera para siempre con ellos para cuidarlos.
Noé recibió el gran poder de hablar su lenguaje y entenderse con todos ellos, «porque pensó el Creador los animales deben cuidar de los seres humanos y ayudarles a ser felices y no enfadarse entre sí».
Esta es la misión de Noé, ayudado por los animales mágicos: hacer que vivamos en paz y disfrutemos, cuidemos y no destruyamos el paraíso que es la Tierra.