Oppermann, Fabien / Escritor
El Palacio de Versalles, sÃmbolo de la grandeza monárquica francesa, ha sido, durante 150 años, un alto lugar de representación de la República. Desde Adolphe Thiers, instado por la Comuna de ParÃs a instalarse en la ciudad real, hasta François Hollande, que conserva el pabellón Lantern para uso presidencial, actores de la vida republicana francesa, presidentes, ministros, parlamentarios, jefes de estado visitantes, han contribuido a escribir la historia contemporánea de la finca.
Hasta 1953, la antigua residencia real acogió las elecciones presidenciales en el Gran Salón del Congreso y, a partir de 1958, el Parlamento se reunió allà para revisar la Constitución. Los jefes coronados y los jefes de estado extranjeros más ilustres están invitados a asistir a conciertos en la Royal Opera, a cenar en el Salón de los Espejos, a alojarse en los suntuosos apartamentos del Grand Trianon. De Gaulle recibió a los Kennedy allà en 1961, Mitterrand eligió el castillo para la cumbre del G7 en 1982. Pero el dominio de Versalles es también el refugio privilegiado de los polÃticos, piense en Giscard d'Estaing organizando allà su quincuagésimo cumpleaños en familia o en Nicolas Sarkozy reservando los dulces de la Linterna.
Dos siglos después de la caÃda de la monarquÃa, el Palacio de Versalles sigue siendo el teatro del poder, de la República y sus secretos.
Archivero paleógrafo, egresado de la École Pratique des Hautes Etudes y del Instituto Nacional del Patrimonio, Fabien Oppermann es curador en jefe del Ministerio de Educación Nacional. En 2004 defendió su tesis imágenes y usos de Versalles en el XX ° siglo , en la Escuela Nacional de cartas.
Este libro forma parte de la colección "Lugares y expresiones de poder" del Centro de Investigación del Palacio de Versalles dirigida por Mathieu da Vinha, director cientÃfico