Camilleri, Andrea / Escritor
"El inspector Montalbano lo vigila constantemente. Está desconcertado por los sueños. Alguien está jugando ingeniosamente con él. Medir los pasos del mayordomo. Los dirige. Los empuja por donde les es inútil ir: por caminos que, si son correctos, se vuelven irreconocibles, se borran o se vuelven laberÃnticos. Montalbano tiene su propia cultura cinematográfica. Y piensa en la vieja pelÃcula 'La dama de Shanghái' de Orson Welles: el turbio noir, con todos sus sobresaltos, y todos sus ilusionismos barrocos. Montalbano entra en escena. Y se ve desorientado, dentro de la escena final, en el salón de los espejos de un pabellón del Luna Park. El milagro de los espejos altera el espacio visible. Disparas. Pero no está claro si los objetivos son reales o el resultado de un juego de espejos. Una casa de campo, un recorrido en coche, una historia de amor un poco escepiriana, dos explosiones aparentemente sin sentido, una bala sin dirección trazable, un par de cadáveres, uno calcinado, el otro brutalmente violado, entran en la trama de la novela. La narración permite distancias focales cortas, planos insólitos, avances muy lentos alternados con vertiginosos planos secuencia. Fluye como una pelÃcula. Inquieta y trastorna, pero no niega unos suspiros lúdicos, útiles también para la solución del thriller. Hasta Catarella tiene su momento de gloria al final.& Quot; Salvatore Silvano Nigro