Genovesi, Fabio / Escritor
No sabemos nada del mar, pero nos engañamos de otra manera: pasamos un dÃa en la playa y pensamos en mirar el mar, en cambio solo vemos "su piel, su piel salada y brillante". Quizás porque justo debajo, y luego hasta el abismo, hay una vida tan diferente y asombrosa que parece absurda, imposible. Como desde hace siglos parecÃa imposible la existencia del calamar gigante, el monstruo marino que ha movido a los más diversos exploradores en su búsqueda. Como el sacerdote Francesco Negri, que en 1663 a la edad de cuarenta años abandona Rávena hacia la misteriosa Escandinavia, convirtiéndose en el primer viajero en llegar al Cabo Norte. O como el Capitán Bouyer de Alecton (quien inspiró a Jules Verne a escribir "Veinte mil leguas de viaje submarino"), quien mientras navegaba hacia Guyana conocÃa a horizonte algo inaudito: es la primera evidencia del calamar gigante, de sus ojos enormes e inteligentes, de los tentáculos como terribles serpientes marinas que se aferran al barco. Pero nadie le creerá. De hecho, pocos cientÃficos escuchan las palabras de los marineros - marineros, pescadores, nativos ... -, la mayorÃa cree que son mentiras de los marineros o alucinaciones colectivas: lo que han visto contradice todas las teorÃas que hemos escrito hasta ahora, y por tanto. no lo han visto. Fabio Genovesi cuenta la verdadera historia de este imposible, del calamar gigante y de quienes lo buscaron a pesar de todo, junto a otras mil historias que como tentáculos se extienden desde el océano hasta nuestra casa. Recordando que vivimos en un planeta donde todavÃa existen dinosaurios, como el celacanto, o animales como escorpiones que han sido idénticos y perfectos durante cuatrocientos millones de años, lo que nos invita a creer en lo increÃble y a perseguir nuestros sueños en territorios inexplorados. Y lo hace mezclando las vidas de estos extravagantes exploradores y cientÃficos irregulares, incluida la pionera Mary Anning, "la única que cambió la historia de la Tierra", y su perrita Tray, con la historia privada de su abuela Giuseppina. que en la cena habló con su esposo que llevaba años muerto, de su compañera de secundaria que un dÃa deja de caminar para no pisar las hormigas, de la niña nacida para una cita perdida en una heladerÃa. Surge un planeta que parece una gran locura, pero si dejamos de explotarlo y envenenarlo, si dejamos de considerarnos un escalón más arriba y entendemos que estamos mezclados con toda la Naturaleza,