Maestro, Jesús G. / Escritor
La gnoseologÃa de la literatura es una teorÃa del conocimiento cientÃfico de la literatura y de los materiales literarios (autor, obra, lector e intérprete o transductor). Una de las tesis fundamentales de la CrÃtica de la razón literaria es que la literatura exige una interpretación cientÃfica, y no meramente filosófica, académica o divulgativa.
Naturalmente, una exigencia de esta naturaleza es por completo algo inaceptable hoy, en el siglo XXI, por muchÃsimas razones.
En primer lugar, porque, actualmente, los estudios literarios se han convertido en un material reciclable, que se ha reducido a ideologÃa, cuya única utilidad es la de servir de medio propagandÃstico a creencias sociales que organizan la ignorancia colectiva. Eso son las ideologÃas, formas emocionales y discursivas de organizar la nesciencia gregaria, y que desde hace años se enseñan en las Universidades, instituciones dedicadas a sistematizar la ignorancia y el prejuicio, en lugar de combatirlos. Siempre en nombre de lo polÃticamente correcto.
En segundo lugar, porque la hegemonÃa cultural anglosajona, vigente desde finales del siglo XVIII, y promovida esencialmente por los «amigos del comercio», ha disuelto la literatura en el mito de la cultura, y ha reemplazado los estudios literarios por estudios culturales, de modo que la literatura deja de interpretarse como tal para usarse solamente como cultura indefinida. De hecho, la cultura es una invención de los pueblos que carecen de literatura. Uno de los objetivos de la Anglosfera ha sido siempre desactivar el valor de la tradición literaria hispanogrecolatina, a fin de desposeer de conocimiento el origen de nuestra civilización.
En tercer lugar, porque la ignorancia resultante de aceptar acrÃtica-mente las filosofÃas idealistas anglosajonas, de Kant a Fukuyama, conlleva asumir que la literatura no se puede estudiar cientÃficamente, simplemente porque el racionalismo literario, o la crÃtica de la razón literaria, que está dado a una escala diferente del racionalismo matemático o quÃmico, por ejemplo, no se comprende desde los presupuestos de los diseñadores del racionalismo matemático o quÃmico, como si un soneto fuera una molécula de bario o una anáfora resultara de la combinación de varios números primos. La interdicción cientÃfica de la literatura es un fenómeno heredado del idealismo alemán, inconcebible en la tradición literaria hispano-grecolatina, y que incluso ha sido asumido por gentes que, en su tercer mundo semántico, se declaran seguidores de filosofÃas contemporáneas y materialistas.
La CrÃtica de la razón literaria exige recuperar el concepto de cons-trucción o poiesis, y nos sitúa de este modo dentro de la tradición poética hispanogrecolatina, a la vez que atenúa visiblemente el peso de la estética (aisthesis) o «sensación», procedente del idealismo alemán (Baumgarten, 1750-1758; Kant, 1790), como principio psicológicamente explicativo y sensorialmente reductor del arte. Para los idealistas alemanes, la obra de arte queda reducida a la experiencia personal y subjetiva de sus efectos sensibles. Esto es pura psicologÃa emocional y vacua.
La exigencia de interpretar de forma objetiva y normativa una obra de arte, en general, y literaria, en particular, resulta totalmente negada, desautorizada y proscrita en nombre de una nueva teorÃa del conocimiento idealista, romántica y germánica: el idealismo alemán.
La Anglosfera ha prohibido asà la interpretación cientÃfica del arte, en general, y de la literatura, en particular. Ningún imperativo ha sido y es tan contrario a la tradición literaria hispanogrecolatina, y tan absolutamente incompatible con ella, como éste.