Avellaneda, Alonso Fdez de / Escritor
Si bien aún no habÃa publicado, o tal vez ni siquiera escrito, la Segunda Parte del Quijote , Cervantes se sorprendió al ver aparecer, en 1614, bajo el nombre de Avellaneda (que no ha sido identificado ni con la época, ni por la crÃtica moderna) , una continuación del Quijote de 1605. El efecto fue triple: este libro apócrifo fue muy leÃdo (y todavÃa lo es en España hoy); Cervantes, picado, publicó su suite y final del Quijote al año siguiente; mejor aún, imaginó, en su Segunda Parte, que Don Quijote tiene conocimiento tanto de la Primera Parte de sus aventuras como de la falsa continuación.
La traducción francesa de este otro Don Quijoteno se reimprimÃa desde 1853. Sin embargo, constituye un valioso testimonio de la recepción en su época de la Primera Parte de Cervantes y es fundamental para comprender el auténtico Don Quijote : ofrece claves de lectura sin las cuales quedarÃan ciertos episodios y ciertos pasajes oscurecer y arrojar nueva luz para comprender el espÃritu mismo con el que Cervantes diseñó la versión definitiva de 1614.