Guerra Velázquez, Alejandro / Escritor
Este libro pretende ilustrar sobre la situación de Canarias desde un enfoque geopolítico. No se trata de reescribir la historia de Canarias.
Como cuestión previa, es importante aclarar que las alusiones a la inmigración marroquí, deben entenderse al margen del fenómeno migratorio general, aquí hablamos del uso político por parte de un estado, de los movimientos provocados con su población, con precedentes contemporáneos, desde la Marcha Verde de 1975 en el Sáhara, al actual chantaje en Ceuta y Melilla, además de la oleada de embarcaciones que llegan a Canarias, todo ello unido a la ofensiva administrativa en los registros civiles de cientos de miles de marroquíes, en busca de un DNI español.
Comenzaremos relatando el nacimiento del secesionismo canario a fines del siglo XIX, por obra de Secundino Delgado, desde una perspectiva "americanista".
Veremos luego la segunda fase, protagonizada por el MPAIAC de Cubillo, que se caracterizó por el giro "africanista", y el intento de sumarse a la ola "descolonizadora" de mediados del siglo XX, con algunos éxitos diplomáticos.
Comentaremos la etapa de mayor auge del secesionismo canario, que va de 1978 a 1982, donde llegan a obtener representación en los parlamentos nacional y autonómico.
Tras constantes derrotas electorales, asistiremos al cambio de estrategia, y de patrocinador, dejando de depender de Argelia, para arrojarse a los brazos de Marruecos, convirtiéndose así en la Quinta Columna de Marruecos, iniciándose un peligroso plan destinado a obtener la separación de España mediante el uso torticero del Derecho Internacional, y la desidia de los diferentes gobiernos de España.
Por último, y no menos importante, veremos cómo poder evitar el fatal desenlace de dejar de ser españoles, para a continuación pasar a ser súbditos del Majzen marroquí.
Esta obra sólo pretende abrir un debate profundo sobre qué queremos para el futuro de Canarias, con el fin de que, seamos los propios canarios quienes lo decidamos en cada momento, y no "otros", despertando las conciencias dormidas de los canarios, así cómo obligar a "Madrid" a definirse claramente sobre si Canarias es parte inseparable de España, o se trata de un peón sacrificable, o peor aún, vendible, llegado el caso, como ya hicimos con el Sáhara.
Este debate cobra más valor en estos tiempos, en los que se adolece de un proyecto nacional, y sólo existen planes cortoplacistas enmarcados a nivel comunidad autónoma, desarrollados cada uno a españdas de los demás y, para colmo, aparecen líderes narcisistas que sólo miran por su propio interés, dispuestos a sacrificar cualquier cosa con tal de mantenerse en el Falcon.