Cohen, Albert / Escritor
Solemne entre las parejas sin amor, bailaban, de sí mismos preocupados, se saboreaban, cuidadosos, profundos, perdidos. Dichosa de ser abrazada y guiada, ignoraba el mundo, escuchaba la alegría en sus venas, a veces admirándose a sí misma en los altos espejos de las paredes, elegante, conmovedora mujer amada excepcional a veces mirando hacia atrás para verlo mejor quien le susurraba maravillas que no siempre eran entendidas, porque lo miraba demasiado, pero siempre aprobaba con toda el alma, quien le susurraba a ella que estaban enamorados, y luego ella tuvo una risa temblorosa impalpable, ahí estás, sí, eso fue, enamorada, y él le susurró que se moría por besar y bendecir las largas pestañas rizadas, pero no no aquí, más tarde, cuando estaban solos, y luego ella susurraba queellos tenían toda su vida, y de pronto ella tuvo miedo de haberlo disgustado, demasiado segura de sí misma, pero no, oh felicidad, él le sonreía y contra él la mantenía y susurraba que todas las noches, sí, todas las noches estaban Mira. Ariadna frente a su señor, su amo, su amado Solal, ambos rodeados de una multitud de cómplices: esta novela es nada menos que la obra maestra de la literatura amorosa de nuestro tiempo.