Ravera, Lidia / Escritor
Giovanna tiene el pelo blanco, pero muy largo y espeso. Vive en un bonito apartamento con vistas al rÃo en el centro de Roma, pero es una trabajadora jubilada. En una época en la que todos persiguen el éxito, la popularidad, el ocio, ella vive sola, no habla con nadie, nunca se va de vacaciones. Sus dÃas se suceden igual y atenta entre la música que escucha para olvidarse de sà misma y las novelas que lee para reflejarse en la vida de los demás. No es feliz ni infeliz, es como si viviera un tiempo extra interminable después de un partido que para ella terminó temprano, hace casi cuarenta años, en el siglo pasado, cuando por las ganas de cambiar el mundo se podÃan cometer errores tan graves. como para pesar para siempre en tu conciencia. Pagó su deuda con la justicia, Giovanna, pero si tienes un alma como si su castigo nunca es suficiente. Un silencio penitente, por tanto, el que él ha elegido, un silencio que se hace añicos en mil pedazos cuando una familia de amados de los dioses llega al apartamento junto a él: Michele, una música distraÃda, MarÃa, hermosa y siempre un poco ' desnudos, Malcolm, trece años comprometidos con salvar el planeta, y Malvina, tres años de pura alegrÃa. Giovanna primero los mira y los admira, luego se deja involucrar en su vida: niñera voluntaria, gran amiga, presencia silenciosa y generosa. Y finalmente, su vida se ve abrumada, como sucede cuando el amor rompe tus defensas y te encuentras vulnerable, desnudo. Pero vivo de nuevo. Una primera persona seca y nerviosa, un memorial que revela al lector, algunas pistas a la vez, una imagen final de dulzura desconcertante y dolorosa.